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El pie de atleta es una infección producida por hongos usualmente dermatofitos o por los de levadura los cuales proliferan en los ambientes húmedos
y calientes.
Por ello,se contrae, con
relativa facilidad, al caminar descalzo en áreas públicas, como piscinas,
duchas y gimnasios y son más comunes en los pies que traspiran mucho
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El pie deatleta puede afectar igual las uñas como el área alrededor de los dedos e,
incluso, puede extenderse a otras partes del cuerpo.
Entre sus síntomas más comunes están:
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Piel
blanca y ampollada entre y debajo los dedos de pies (si el pie de atleta se
deja sin tratar, la piel quedará
enrojecida, escamosa y agrietada)
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Picazón en
la zona afectada
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Uñas
gruesas, de color amarilla y, a veces, se desprenden del lecho ungueal si afecta a las uñas.
Remedio casero para el pie de atleta #1: Colocar
ajo picado en los calcetines (medias) antes de irse a la cama y dejar las
medias puestas durante toda la noche. El
ajo crudo es un antibiótico poderoso y ayuda a reducir el hongo que causa el
pie de atleta.
Remedio casero para el pie de atleta #2: Secar el
pie de forma completa con un secador de pelo después de darse una ducha y luego
aplicar cinco gotas de aceite esencial de árbol de té para cubrir el área
afectada. Este aceite es un antiséptico natural y combate varios tipos de
infecciones cutáneas, entre ellas el pie de atleta.
Remedio casero para el pie de atleta #3: Hervir dos
cucharadas de pétalos de caléndula en una taza de agua durante 3 minutos. Dejar refrescar y colocar en un recipiente lo
suficientemente ancho para colocar los pies.
Tomar un baño de pies con esta preparación durante 10 minutos. Luego, secar los pies a profundidad.
Remedio casero para el pie de atleta #4: Colocar en
un recipiente lo suficientemente ancho
para introducir en ellos los pies, la cantidad de agua para cubrirlos y luego
añadir tres cucharadas de sal. Dejar los
pies en este baño durante 10 minutos y luego secarlos a profundidad. En lugar de sal, también se puede utilizar
bicarbonato de sodio.
Evitar andar
descalzo en el gimnasio, habitaciones de hotel y cualquier otro lugar donde ha
habido gente descalza.
Mantener
siempre los pies tan limpios y secos como sea posible
Evitar el
consumo de productos con levadura como los panes y otros productos horneados, ya
que, según investigaciones, las personas que ingieren grandes cantidades de
levadura son más propensas a tener pie de atleta.
Rellenar
los zapatos con periódico en caso que éstos se hayan mojado con la lluvia; de
esta forma se absorberá la humedad.
Igualmente, se aconseja alternar los zapatos, de tal manera que jamás se
usen mojados.
Usar una
toalla y alfombra de baño diferente a las que utiliza el resto de la familia
Aplicar
directamente a los pies polvo absorbente, en especial, entre los dedos, dos
veces al día. Los hongos del pie de atleta no sobreviven sin humedad.
No aplicar
a los pies, aunque parezcan resecos y presenten grietas, cremas humectantes ni
vaselina, ya que éstos atrapan la humedad
y propician el desarrollo del hongo.
Evitar el
uso de pantimedias de nylon si se tiene pie de atleta y, en su lugar, utilizar,
en la medida de lo posible, prendas de algodón. El nylon no deja evaporar la humedad, mientras
que el algodón la absorbe. Otra
alternativa podría ser el uso de calcetines o medias de polipropileno o capileno,
ya que estas fibras extraen la humedad de la piel y la liberan al ambiente
también los mantendrán secos, incluso más que el algodón.
Cambiar
los calcetines, por lo menos, una vez al día, ya que, de lo contrario, puede
volver a exponer los pies a la humedad y los hongos del interior.
Lavar los
calcetines o pantimedias con un desinfectante líquido en el enjuague final para
acabar de destruir las bacterias. Secar,
si es posible, con un secador para terminar con esos microorganismos,
Ponerse
primero los calcetines y después la ropa interior, ya que si tiene los dedos o
uñas muy infectadas el hecho de ponerse la ropa interior pasando por encima de
los pies desnudos puede contagiar también las partes íntimas.
Rociar el
interior de los zapatos (incluido las pantuflas) con un líquido desinfectante
que puede ser alcohol. Dejar que se sequen toda la noche o inclusive, si es
posible, que le dé la luz del Sol directamente antes de volver a ponérselos.
Acudir a
un podiatra (especialista en el cuidado de los pies) o al doctor familiar si
observa:
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Hinchazón
en el pie o la pierna
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Fiebre.
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Acumulación
excesiva de pus, ampollas o resquebraduras de la piel que no permite realizar
las actividades normales.
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Si
ha seguido todas las recomendaciones arriba expuestas correctamente
durante 10 ó 14 días, pero los pies continúan picando y ardiendo.
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