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Se le llama impotencia sexual o
disfunción eréctil (DE) a la incapacidad del varón para conseguir o mantener
una erección suficiente con miras a la relación sexual normal.
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Es importante observar que la erección
es el resultado final de una compleja cadena de eventos. El cerebro, primero,
envía señales a los genitales, los vasos sanguíneos, luego,
se dilatan y finalmente el miembro masculino crece.
Existen varios factores que pueden
dificultar una erección como son:
- Factores psíquicos (90% de los casos:
depresión, estrés, sentimientos de culpa, etc.
- Debilidad general
- Cansancio
- Diabetes
- Enfermedades cardiacas
- Enfermedad de Parkinson
- Esclerosis múltiple
- Epilepsia
- Alcohol
- Heridas (bala) o golpes (accidentes)
en la columna vertebral
- Desequilibrios hormonales
- Medicamentos de tipo sedantes,
antihipertensivos y tranquilizantes.
Remedio casero para la impotencia #1: Lavar una naranja y partir en
dos. Extraer el jugo y verter éste a medio
vaso de agua. Verter 1 cucharadita de
aceite de oliva y espolvorear ajo en polvo.
Beber un vaso de este jugo cada dos días. Este remedio es rico en vitamina C que ayuda
a los vasos sanguíneos a mantenerse flexibles, permitiéndoles dilatarse cuando
se necesita más sangre.
Remedio casero para la impotencia #2: Hervir 2 cucharadas de hojas de equinácea
y 1 de verbena en una taza de agua durante 5 minutos. Retirar del fuego y dejar refrescar. Tomar
una taza de esta infusión durante siete días seguidos, y más tarde, de vez en
cuando.
Remedio casero para la impotencia #3: Tomar ducha de agua fría durante 1 ó 2
minutos a diario y luego realizar un buen secado. Este remedio estimula la circulación de la sangre y favorece la erección en un ambiente adecuado.
Remedio casero para la impotencia #4: Verter dos hojas de ginkgo biloba en
una taza de agua que esté hirviendo
Tapar y dejar refrescar. Tomar una taza de esta infusión a diario. Este remedio mejora la circulación en los
vasos sanguíneos, incluyendo el órgano reproductivo masculino.
Consumir alimentos que contengan zinc
como ostras, germen de trigo, frambuesa, alfalfa y duraznos, ya que este
mineral mejora la producción de varias hormonas incluyendo la masculina,
testosterona.
Consumir alimentos que contenga ácidos
grasos omega-3 como salmón, sardina y
aceite de linaza entre otros, ya que ellos mejoran la circulación y, a largo
plazo, pueden reducir el colesterol y prevenir la contracción de los vasos
sanguíneos.
Tomar tres veces al día un suplemento
de aceite de prímula u onagra. El aceite contiene ácidos grasos esenciales que
promueven la buena salud de los vasos sanguíneos. Se recomienda su consumo con las comidas para
facilitar su absorción.
Realizar ejercicio El ejercicio ayuda
mucho a reducir el exceso de peso, estimula la circulación, aumenta la energía
y disminuye los niveles de estrés. Por ello, se recomienda practicar 30 minutos
de ejercicios aeróbicos -caminar, trotar, nadar o jugar tenis— cuatros veces
por semana.
Evitar el consumo de bebidas
alcohólicas que, aunque permite relajarse y encender las llamas del deseo, también
disminuye la capacidad para lograr una erección. Limitar su consumo a dos
tragos diarios o menos.
Estar en constante movimiento Es importante ponerse de pie, por lo menos,
cada 10 minutos para facilitar la circulación de la sangre en el área genital.
Practicar el sexo por la mañana, ya
que, en ese momento del día, el nivel de testosterona está en la cúspide y, además
no se estará tan agotado y fastidiado como al final de una pesada jornada.
Conversar sobre la impotencia con la
pareja Si se guarda el problema, puede
empeorarlo. Es mejor hablarlo con la pareja.
De esta forma se puede conocer su punto de vista y ambos pueden buscar
una solución al respecto.
Utilizar la creatividad Según un
estudio, las parejas que han implementado estrategias para sobrellevar esta
situación (ayuda manual para la penetración o desarrollo de formas alternativas
para lograr el orgasmo), todavía se catalogaban como satisfechas sexual y
maritalmente. De allí la necesidad de ser creativos.
Descansar Tratar de dormir, por lo
menos, de seis a ocho horas durante la noche. El cansancio tiende a disminuir
la capacidad para tener una erección.
Practicar algún método de relajación
(yoga, respiración profunda o meditación) si se está bajo constante estrés,
gran preocupación y enojo, ya que se genera en el cuerpo un tipo de adrenalina
que interfiere en el proceso fisiológico de la erección.
Vigilar la medicación que se consume,
por sus efectos secundarios, que a veces dificulta la erección. Algunos fármacos que pueden contribuir a la
aparición de la impotencia o disfunción eréctil son aquellos para la presión
arterial, los antidepresivos, para las úlceras estomacales entre otros. En caso que sea necesario, se debe consultar
con el médico en búsqueda de alternativas.
Dejar de fumar. Según investigaciones
efectuadas, fumar (nicotina) está vinculado con bloqueos de las arterias
incluyendo aquellas ubicadas en el área genital masculina. Es decir, ocasiona una disminución del flujo
de sangre necesaria para la erección lo cual también puede representar un
problema grave de salud cardiovascular. Dejar de fumar no va a revertir el daño
existente, pero puede ayudar para evitar que empeore. Fumar mariguana también
tiene un efecto perjudicial en el desempeño corporal, al igual que otras drogas
como la cocaína y las anfetaminas.
Proteger el área de la entrepierna.
Una causa muy común de impotencia, especialmente en hombres jóvenes, es una
lesión en la región de la entrepierna. A menudo, esas lesiones son causadas por
actividades como andar en bicicleta, karate, montar a caballo, entre otros. En el caso de montar
ciclista, un asiento incorrecto puede dañar los delicados vasos y nervios de las
áreas sobre las que se apoya. Es necesario asegurarse de usar un asiento
acanalado en el centro.
Acudir a un doctor si se ha tratado,
por más de dos meses, varios remedios y recomendaciones sin lograr resolver la
impotencia. Una revisión física puede
descubrir si el problema de erección es síntoma de otra dolencia, como diabetes
o desórdenes circulatorios. Si se
determina que la impotencia tiene un origen mental, se puede consultar con un
psicólogo (certificado o con licencia) Los estudios han mostrado que la terapia
puede mejorar significativamente la vida sexual de una pareja.

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