El eucalipto en los remedios caseros
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Es un árbol perenne de la familia de las Mirtáceas, originario de Australia y Tasmania, que puede alcanzar una altura de 100 metros en condiciones óptimas.
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Las hojas de los ejemplares jóvenes son acorazonadas, opuestas y ligeramente recubiertas de vellosidad y a medida que se desarrolla sus hojas son alternas, falciformes y ligeramente coriáceas. En ambos casos poseen una nerviación central muy marcada, y poseen un color verde oscuro.
Las flores no tienen pétalos sino estambres blancos muy visibles y se encuentran tanto en forma solitaria en las zonas axilares como en agrupamientos de 2 ó 3.
El árbol del eucalipto tiene una elevada capacidad de absorción del agua. Por ello, se ha empleado en zonas pantanosas para disminuir la humedad y combatir plagas de mosquitos y otros insectos causantes de enfermedades. Además, este árbol puede aguantar periodos de sequía hasta siete meses cuando se encuentra completamente desarrollado.
Para su cultivo se aconseja plantar en suelos ácidos, frescos y húmedos. Las semillas frescas no requieren fase de preparación alguna y suelen germinar en un plazo de 30 días.
Propiedades curativas del eucalipto
Los aborígenes de Tasmania y Australia utilizaban, desde la antigüedad, el eucalipto como remedio para combatir las infecciones y fiebres.
En la actualidad es muy empleado por la medicina natural para el tratamiento de las enfermedades de tipo respiratorio (gripe, bronquitis, dolor de garganta, inflamación de las amígdalas, asma y sinusitis).
Su efectividad para combatir este tipo de dolencia se debe, en especial, a sus propiedades antisépticas, expectorantes y antiinflamatorias. Su aplicación, mediante principalmente vahos, tiene la capacidad de eliminar la propagación de hongos y bacterias causantes de infecciones y disminuye también el exceso de mucosidad del aparato respiratorio y, al mismo tiempo, reduce la inflamación de la zona facilitando
la respiración.
Sus virtudes antisépticas y antiinflamatorias se pueden aprovechar también externamente. Su aplicación tópica es empleado para desinfectar y facilitar la cicatrización de heridas, llagas o eccema.
Mediante gargarismos puede ayudar a reducir la gingivitis, cicatrizar aftas bucales y combatir el mal aliento.
Su bálsamo es usado para reducir la hinchazón y el dolor producido por problemas musculares o reumáticos y evitar los espasmos.
Remedios caseros con el eucalipto
Remedio para combatir resfriados y sinusitis Diluir 4 gotas de aceite esencial de eucalipto en 500 mi de agua hirviendo. Poner el rostro sobre el recipiente, colocar una toalla a modo de tienda y aspirar el vapor durante 10 minutos.
Remedio para calambres o dolores musculares Diluir 4 gotas de aceite esencial de eucalipto y 4 de lavanda en 20 mi de aceite de oliva como base. Masajear con suavidad el músculo afectado.
Remedio para la gingivitis Hervir un puñado de hojas secas en un litro de agua. Filtrar y dejar enfriar. Realizar gárgaras para reducir la inflamación de garganta y eliminar la infección.
Prevención
El aceite esencial de eucalipto debe ser empleado con cuidado. Tanto su aplicación tópica como su uso interno pueden provocar, en ciertas personas, reacciones alérgicas o dermatitis. Se aconseja probar con pequeñas dosis antes de iniciar un tratamiento. En los casos de aplicación externa, se debe diluir siempre en aceite de almendra u oliva como base.
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