La relajación: Sus beneficios al organismo y forma de lograrlo
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La relajación es un estado natural del organismo en el que la mente y elcuerpo se hallan en calma y tranquilidad.
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Los efectos fisiológicos de la relajación han sido estudiados científicamente desde los años setenta. Dichas investigaciones han demostrado
sus efectos beneficiosos en el organismo como los siguientes:
Reduce la tensión de la musculatura. La mayoría de las
personas, estén en movimiento, de pie, sentadas o acostadas, tienen
permanentemente los músculos contraídos. Este es el origen de múltiples
molestias e incluso lesiones.
Modifica los ritmos eléctricos del cerebro. Favorece el
predominio de las ondas eléctricas alfa, asociadas con la tranquilidad y la
receptividad.
Disminuye la frecuencia cardiaca y baja la presión arterial.
La dilatación de los vasos sanguíneos hace que mejore la circulación y que los
nutrientes lleguen a todas las células. Este efecto hace que la relajación sea
especialmente interesante para las personas que sufren afecciones de tipo
cardiaco.
Reduce la liberación de hormonas relacionadas con el estrés.
La adrenalina y la noradrenalina fluyen en menos cantidad, con lo que se reduce
el estrés sobre el sistema circulatorio.
Desciende el consumo de oxígeno. Una consecuencia positiva
es que también disminuyen los cancerígenos radicales libres que se producen
inevitablemente durante los procesos metabólicos.
La respiración se hace más regular y profunda. La mayoría de
la gente se ha acostumbrado a respirar de forma acelerada y superficial.
Baja la tasa de colesterol en la sangre. El colesterol está
implicado en el desarrollo de arterioesclerosis y en la mayor posibilidad de
sufrir infarto.
Aumentan el número y la eficacia de las células
inmunitarias. Por tanto, protege de enfermedades infecciosas e, incluso, del
cáncer.
Mejora la actividad intestinal. Ésta suele verse afectada
por el exceso de tensión.
Afloran sentimientos de calma. También aumentan el control y
la confianza en uno mismo.
El conjunto de efectos hacen que la relajación esté
recomendada ante determinados problemas de salud. La práctica regular mejora
los dolores crónicos, las fobias, los
problemas cardiacos o respiratorios y digestivos y, sobre todo, las patologías
con dimensión psicosomática, como el asma y el eccema.
Además, mejora la eficacia del sistema inmunitario, por lo
que está indicada para todas las personas con propensión a sufrir resfriados,
gripes e infecciones. Finalmente, al aliviar la tensión nerviosa, es útil
contra contracturas musculares, trastornos digestivos, migrañas e hipertensión,
entre otros.
Todos los seres humanos estamos capacitados para aprender a
relajarnos, además, es un proceso que requiere poco tiempo. A continuación, se describe sus fases:
Primera fase respiración abdominal. En
esta fase se procura alcanzar la máxima capacidad pulmonar y se centra la atención en el abdomen mientras
se realiza.
Se hace del siguiente modo: cierra los ojos y lleva la mente
al abdomen, inspira y nota como el abdomen (y sólo el abdomen) se eleva, se
expande. Se hace una pausa conteniendo el aire y se espira, se suelta el aire poco
a poco, y el abdomen se contrae hasta volverse plano. Practica este ejercicio
todos los días, de cinco a diez minutos, aumentando cada vez más el tiempo que
dedicas a la exhalación.
Segunda fase toma de conciencia corporal. Se trata de hacer
un recorrido mental por la postura en la cual nos encontremos que, normalmente,
y, sobre todo al principio, será tumbada cómodamente boca arriba. Desde los
pies, vas dibujando con la mente las piernas, siente el glúteo, la espalda
descansando sobre el suelo, los brazos, las manos, y, por último, el cuello yla cabeza.
Nota qué partes tocan el suelo, cuáles no. ¿Sienten frío o calor?¿Algún dolor? A partir de ahí, vuelve a hacer el recorrido y manda la orden de
relax a cada una de las partes del cuerpo. El camino debe ser lento,
utilizando, si se desea, la variante de hacer más hincapié y deleitarse en
alguna parte concreta. Esto nos ayuda a sensibilizarnos y escuchar nuestro
propio cuerpo, viviendo más conectadas al presente, al aquí y al ahora.
Tercera fase relajación física activa. Se puede llevar a
cabo el conocido método de la relajación muscular progresiva de Jacobson. Dicho
procedimiento consiste en ir relajando gradualmente distintos grupos de
músculos, de los pies a la cara, tensionándolos y relajándolos a voluntad, apreciando
las diferencias que se acometen.
Otros ejercicios de esta etapa son los que se ejecutan con
pelotas de distintos tamaños: tenis, golf, etcétera, haciendo presión en distintas
zonas del cuerpo o simplemente masajeando las mismas.
Cuarta fase relajación mental. Una vez aquí, ya sentiremos gran
descanso, sin embargo, queda aquietar y desconectar la mente. Se realizan ejercicios de visualización
a través de los cuales se reviven momentos especiales y felices de nuestras vidas,
se visita la playa o la montaña, se idealiza un lugar al que escapar...
Nos encontraríamos ahora en un momento perfecto para iniciar
ejercicios de meditación. Además, resulta de gran interés incrementar las tareas que
fomenten la creatividad, la sensibilidad y la contemplación, y efectuar algún
tipo de gimnasia o el método Pilates.
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